viernes, 24 de abril de 2015

De la neutralidad en la red al feudalismo en la red

El pasado 17 de abril se publicó en brasilpost.com.br un artículo de Luca Belli, titulado Da neutralidade da rede ao feudalismo na rede.
Me resultó interesante y, gracias a la ayuda del amigo Paulo, que lo tradujo al español, es que aquí lo publico:



Internet es un ambiente cuasi feudal. Para acceder a internet, debemos aceptar contratos definidos unilateralmente por su operador de telecomunicación. Para utilizar las aplicaciones y servicios en línea, debemos aceptar las cláusulas de contrato de arrendamiento impuestas por el prestador del servicio. Además de definir unilateralmente las reglas que regulan el ciberespacio, los operadores de telecomunicación y de servicios, tienen la posibilidad de aplicar regulaciones por medio de medidas técnicas.

Así mismo los usuarios de internet no son (todavía) plebeyos 2.0, pues tienen alguna libertad de elección en el ciberespacio, al contrario de los plebeyos que estaban vinculados a la tierra. De hecho, los internautas pueden elegir libremente el ciberespacio en el cual desarrollar su vida digital, utilizando las aplicaciones y servicios que prefieran, creando o compartiendo libremente nuevas aplicaciones y servicios. Esta es la quintaesencia del derecho humano: buscar, transmitir y recibir información e ideas libremente, sin tomar en cuenta las fronteras. Esa libertad es garantida por el  principio de neutralidad de la red, que impone una gestión sin discriminación del tráfico de internet. Las empresas que nos dan acceso a internet no pueden intervenir en nuestra libertad de acceso e intercambio de contenido, aplicaciones y servicios.

La neutralidad de la red es fundamental para proteger la libertad de expresión de los usuarios, permitiendo innovar y competir libremente con los “big player” en igualdad de condiciones. Es por esto que varios países protegen la neutralidad de la red en su leyes o reglamentos nacionales.

Zero-Rating: ¿inclusión digital o amenaza a la neutralidad?


El Zero-rating, o "acceso auspiciado", es la práctica por la cual un proveedor de aplicaciones (una red social, por ejemplo) o un proveedor de conectividad, auspicia el acceso a aplicaciones y servicios específicos. A través de éste auspicio, el consumo de datos de los servicios patrocinados no son descontados de la cuenta mensual del usuario. Los adeptos la zero-rating suelen explicar esa práctica como una discriminación positiva relativa al precio y no como una discriminación del tipo técnico, que viola la neutralidad de la red.

Claro está que, alcanzado el límite mensual de volumen de datos contratado por el usuario, éste solo podrá acceder a los servicios auspiciados. Como explica Frode Sørensen, integrante de la Autoridad Noruega de Regulación de comunicaciones, “luego de haber alcanzado el límite de datos, solamente se podrá utilizar los servicios y contenidos “zero-rated” para navegar, todos los demás estarán bloqueados. Esto es claramente un caso de discriminación por tipo de tráfico, esta es exactamente un tipo de situación que la neutralidad de la red pretende evitar.

Esto significa que “zero-rating” no es compatible con las reglas de neutralidad de la red, razón por la cual varios países han aprobado reglas sobre el tema, incluso otros como Canadá, Eslovenia, Holanda  han decidido prohibir el “zero-rating”.  Particularmente es interesante la experiencia Holandesa, una semana luego de la decisión de prohibir el acceso auspiciado, la principal operadora de internet de ese país, KPN, duplicó el límite de tráfico para equipos celulares, ampliando la utilización de internet en teléfonos móviles. Esa misma tendencia puede ser observada en Brasil, donde la operadora Claro acaba de decidir expandir los límites de datos, al tiempo que prohibe el "zero rating". Esta es una demostración empírica de que la prohibición do "zero-rating" puede incentivar a los operadores a expandir los límites de datos y a reducir el precio de la conexión a Internet móvil.

¿Amigos de Facebook?


El ejemplo más debatido y controvertido de servicios auspiciados actualmente es el proyecto Internet.org, liderado por Facebook, consiste en un grupo de servicios ofrecidos en forma gratuita en varios países en desarrollo. Internet.org podrá se ofrecido en un corto plazo en Brasil, según las declaraciones divulgadas el viernes por la presidente de Brasil, Dilma Russeff, junto al CEO de Facebook, Mark Zuckerberg. Declararon estar trabajando conjuntamente para ampliar la conexión a internet en Brasil, extendiendo la integración digital. Si bien la intención es loable, será necesario prestar especial atención a la propuesta.

El binomio Facebook – Gobierno nacional promueve el acceso a internet.org, que no es lo mismo que promover el acceso a Internet. Internet.org es apenas un pequeño sub-conjunto de aplicaciones, auspiciadas por operadores dominantes. Esta oferta de acceso ofrecida en forma gratuita, ¿es realmente gratuita? Por el contrario, se puede considerar que cuando los usuarios decidan utilizar servicios “zero-rating”, pagarán no solo una vez, sino dos veces.

Estos servicios “gratuitos” son remunerados, primeramente con datos personales, información sobre usuarios, que luego son utilizadas para construir perfiles más precisos y más rentables para los anunciantes. Esta es la razón por la cual resulta incorrecto argumentar que el acceso a internet.org es “gratuito”. Por el contrario, la moneda corriente es la transmisión de datos personales en vez de dinero.

En segundo lugar, los usuarios pagan su acceso a los servicios “zero-rating” renunciando a su libertad de crear una actividad económica que podría competir con los servicios auspiciados y, más importante aún, renunciando a su libertad de buscar, transmitir y recibir información e ideas que no sean ofrecidas  a través de los auspiciantes del “zero-rating”. Estos servicios incentivan a los usuarios a buscar, transmitir y recibir información e ideas dentro de los ciberespacios auspiciados, que son espacios amurallados donde las ideas podrán ser buscadas, transmitidas y recibidas en forma “gratuita”. Este tipo de acuerdo fue creado a espaldas de las reglas de neutralidad de la red, para fomentar un escenario que exacerbará la concentración de poder en manos de los actores del mercado, quienes ya poseen un poder dominante y tendrán el poder de controlar que información e ideas son (o pueden ser) intercambiadas por los usuarios.

El precio real que los usuarios pagarán por ofertas como la de internet.org está relacionado con la pérdida de sus datos personales e implica una renuncia a la competencia en la búsqueda, transmisión y recepción de información de ideas. Estos son derechos fundamentales de los individuos y los estados tienen la obligación positiva de protegerlos. En este momento histórico, es esencial que los estados asuman un papel de liderazgo para evitar el surgimiento de una especie de feudalismo 2.0, creando políticas de inclusión digital y protegiendo los derechos fundamentales. Los modeladores de políticas públicas tiene la responsabilidad de liderar un proceso inclusivo y democrático de inclusión digital y de no ceder a las tentadoras propuestas de los nuevos "ciberlords".

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