viernes, 6 de marzo de 2015

La historia de la tipografía (por Ben Barret-Forest)

Motivado por la temática de la más reciente edición de Libre Graphics Magazine, encontré en Diaspora* (publicado por gráffica.info) la siguiente animación creada por Ben Barrett-Forrest:



Con 291 letras de papel, 2.454 fotografías y 140 horas de trabajo, este video realizado con la técnica de stop motion cuenta, condensado en 5 minutos, ni más ni menos que la historia de la tipografía.
Me gustó mucho y, a continuación, les dejo mi traducción del audio que acompaña la animación. Para hacerla me basé, principalmente, en una ya realizada al gallego.

La historia de la tipografía, por Ben Barret-Forest


Las fuentes tipográficas dan poder.
El poder de expresar palabras e ideas visualmente.
Es algo de siempre, pero en cambio constante.
Y eso es lo que vamos a explorar.


La mayoría de la gente está de acuerdo con que el creador de la tipografía fue un hombre alemán de nombre Johannes Gutenberg...
y, sí, usaba un sombrero como éste.
Antes que apareciera Gutenberg y revolucionase el mundo de la comunicación, los libros necesitaban ser escritos a mano,
usualmente por monjes, lo que era un proceso muy largo y caro.
Entonces, Gutenberg creó la Blackletter, la primera fuente tipográfica de todas, inspirada en la escritura de esos escribas.
La Blackletter tenía gruesas líneas verticales y delgadas barras conectoras horizontales que las hacían apropiadas para la escritura, pero se veían muy densas y confusas cuando se juntaban las letras al imprimirlas.
Algo tenía que cambiar.
Aparece la tipografía Romana.
Esta tipografía, en particular, es la Cambria, la que, probablemente, estará acostumbrado a ver en su procesador de texto...
pero la primera tipografía romana fue creada en el Siglo XV por un francés de nombre Nicolas Jenson.
Esta es su tipografía, justo aquí.
Jenson trabajó principalmente en Venecia, Italia, y fue inspirado por las letras que se encuentran en los milenarios edificios romanos.
Su tipo de letra está basado en líneas rectas y curvas regulares.
Esto las hacía muy claras y legibles en comparación con la densa oscuridad de la Blackletter.
Esta nueva y legible tipografía tuvo un éxito inmediato y rápidamente se diseminó por toda Europa montado en la estela del Renacimiento.
La siguiente innovación mayor en tipografía, posterior a las letras romanas,
fueron las itálicas, que eras versiones inclinadas y estilizadas de los tipos romanos.
Fueron creadas a finales del Siglo XV, por Aldo Manucio, de Italia, para poder colocar más letras en el mismo espacio de la página y de esa manera, ahorrar dinero.
Actualmente utilizamos las itálicas, dentro de las romanas, para enfatizar contenido.
Aldo Manucio también creó los modernos coma y punto y coma,
pero esa es otra historia...
El desarrollo de la tipografía se estancó hasta el Siglo XVIII en Inglaterra, cuando William Caslon creó una nueva fuente que estableció un nuevo estándar en legibilidad.
Aunque no era algo tan radical, era justamente lo que todo el mundo estaba esperando.
Las fuentes al estilo de la Caslon, ahora son conocidas como "Old Style".
Algunas décadas más tarde, otro británico, llamado John Baskerville, creó una nueva variedad de fuentes, que llamamos "Transicional".
Más tarde aún, un francés llamado Didot y un italiano llamado Bodoni crearon fuentes que clasificamos como "Modernas".
La mayoría de las tipografías con serifa encajan en alguna de estas tres categorías, pero ¿qué significa cada categoría?
Una tipografía "OldStyle" tiene letras con serifas gruesas y poco contraste entre los trazos gruesos y finos.
Una tipografía "Transicional" tiene letras con serifas más finas y un contraste mayor entre los trazos gruesos y finos.
Y la tipografía "Moderna" tiene letras con serifas muy finas y un contraste extremo entre los trazos gruesos y finos.
Después, el bisnieto de William Caslon, llamado William Caslon IV, se cansó de todas estas serifas y decidió eliminarlas completamente y creó un nuevo tipo de letra, llamado sans serif.
No prosperó enseguida, pero, con el tiempo, se convirtió en un éxito rotundo.
Con la llegada de la segunda revolución industrial, la publicidad creó la necesidad de nuevos tipos de letra.
Las letras se volvieron más altas y/o más anchas, usadas principalmente a grandes tamaños en afiches y carteles.
Las cosas se volvieron muy extrañas, pero, como resultado de toda esta experimentación, hubo un resultado feliz: la letra egipcia o slab serif.
Tiene serifas realmente gruesas y se utiliza, normalmente, para títulos.
Como contrapartida a la complejidad de las tipografías del Siglo XIX, el Siglo XX trajo algo simple.
Paul Renner, de Alemania, creó una tipografía llamada Futura, que estaba basada en figuras geométricas simples. Estas son las llamadas "geometric sans".
Aproximadamente al mismo tiempo, el británico Eric Gill creó la fuente Gill Sans, similar a las geometric sans, pero con algunas curvas suaves y más naturales. Estas se llaman "humanist sans".
El siguiente paso importante en el mundo de los tipos sin serifa sucede en Suiza, en 1957, con la aparición de la Helvética.
Tiene curvas simples y está disponible en varios grosores. Algunos la consideran la tipografía preferida del mundo entero.
El mundo de la tipografía cambió para siempre con el advenimiento de la computadora.
Hubieron algunos años dificultosos de fuentes toscas, debido a la primitiva tecnología de los monitores.
Pero, después, la tecnología evolucionó y las computadoras empezaron a facilitar la creación de miles de hermosos tipos de letra y la peculiar... ejem... [Comic Sans] ...esa.
Pero ahora cualquier persona puede de crear sus tipografías propias y únicas.
Y esa es la historia de la tipografía.

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